Cuando una solera debe soportar miles de toneladas, el margen de error desaparece.
En entornos como el Puerto de Barcelona, la exigencia no es puntual:
es constante, intensiva y acumulativa.
El reto: cargas UDL de alta magnitud
En este proyecto, la solera debía soportar cargas uniformemente distribuidas (UDL) de grandes volúmenes de chatarra.
Esto implica:
- Altas cargas estáticas continuas
- Uso intensivo de la superficie
- Riesgo de fisuración por retracción
- Necesidad de durabilidad estructural
La solución: refuerzo estructural con macrofibra
Para garantizar el comportamiento del sistema, se ejecutó:
- Solera de 20 cm de hormigón
- 4 kg/m³ de macrofibra sintética BarChip BC48
Esta combinación permite mejorar la resistencia del hormigón y controlar la aparición de fisuras.
Objetivo técnico
- Soportar cargas elevadas sin deformación crítica
- Controlar la retracción del hormigón
- Evitar fisuración estructural
- Aumentar la vida útil de la solera
Resultado: estabilidad y rendimiento
La macrofibra actúa como refuerzo distribuido, mejorando la capacidad del hormigón para absorber tensiones y evitando fallos prematuros.
En este tipo de aplicaciones, esto se traduce en:
👉 mayor seguridad
👉 menor mantenimiento
👉 rendimiento sostenido en el tiempo
Cuando las cargas son extremas, no basta con cumplir.
Hay que garantizar comportamiento real
El uso de macrofibra estructural permite diseñar soleras preparadas para soportar condiciones exigentes sin comprometer su integridad.
En DomAsociados trabajamos con soluciones que no solo responden hoy, sino que aseguran el rendimiento a largo plazo.


